PolÃglota
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reklama1El término polÃglota (del griego "poly" = muchos y "glotta" = lengua) hace alusión a aquella persona versada en más de tres idiomas o al texto escrito en varias lenguas. Una persona bilingüe puede hablar dos idiomas fluidamente, un trilingüe, tres. Alguien que pueda hablar seis o más idiomas se conoce como hiperpolÃglota.
Es difÃcil determinar cuántas lenguas "habla" alguien, por varias razones:
No hay una definición clara de lo que significa dominar un idioma. Un turista que pueda manejar una simple conversación con un camarero podrÃa estar perdido si surgen temas generales o incluso si tiene que usar el pasado. Un diplomático o un hombre de negocios que sea capaz de tratar negociaciones complicadas en otra lengua es posible que fracase a la hora de escribir una simple carta correctamente.
Se suele decir que un niño francés de cuatro años tiene ya la capacidad de hablar fluidamente su idioma, pero es poco probable que pueda, por ejemplo, manejar el subjuntivo tan bien como lo hacen los estudiantes extranjeros.
Por otra parte, no hay definiciones claras para lengua y dialecto. Los idiomas de Escandinavia son tan similares entre sà que una gran parte de los nativos los entienden todos sin problema. Esto significa que alguien de Dinamarca, Noruega o Suecia puede fácilmente contar con tres idiomas. Por otro lado, las diferencias entre las variantes del chino, como, por ejemplo, el cantonés y el mandarÃn, son tan grandes que se necesita de mucho estudio para que un hablante de una de ellas domine alguna de las otras. Una persona que haya aprendido a hablar cinco dialectos chinos distintos perfectamente, habrá logrado algo impresionante, pero su cuenta seguirá siendo como la de una lengua.
Además, un idioma puede cambiar por motivos exclusivamente polÃticos, como ocurrió cuando el serbocroata se dividió en serbio y croata después de la ruptura de Yugoslavia o cuando el ucraniano fue rechazado como dialecto del ruso por los zares para apaciguar sentimientos nacionalistas. Similares decisiones polÃticas son las responsables de que el escocés siga siendo formalmente considerado como un dialecto del inglés y que el bajo sajón siga siendo reclamado como dialecto del alemán.
